Es más bien un reacomodo. Volver a horarios, pendientes, trabajo, cuerpo y mente toma tiempo. Y aunque la narrativa suele decirnos que es momento de hacerlo todo mejor, más rápido y más disciplinado, la realidad es otra: enero pide balance.
La rutina también se construye con equilibrio
Tomar agua.
Parece obvio, pero se nos olvida. Antes del café, después del café, durante el día. Mantenerte hidratado cambia cómo te sientes y cómo rindes.
Mover el cuerpo.
No tiene que ser un entrenamiento intenso. Puede ser caminar, estirarte, salir a tomar aire o retomar poco a poco el ejercicio. El movimiento también es una forma de volver al ritmo.
Comer sin prisas (cuando se puede).
Regresar a horarios ordenados ayuda más de lo que creemos. La rutina se siente menos caótica cuando el día tiene estructura.
El café como compañía, no como presión
El café no está para empujarte a hacer más, sino para acompañarte mientras haces lo que toca.
Puede ser el primer sorbo de la mañana, una pausa entre pendientes o el pretexto perfecto para sentarte a platicar.
Un café compartido con amigos también es rutina.
Una conversación, una risa, un respiro a mitad del día.
Enero no se trata de hacerlo perfecto
Habrá días más productivos y otros más lentos. Días en los que el café se toma rápido y otros en los que se disfruta con calma. Todo cuenta.
Lo importante es construir una rutina que se sienta sostenible, real y tuya.
En Sereno Moreno creemos en eso:
en el balance, en lo cotidiano y en los rituales simples que hacen que el día fluya mejor.


