Cada dos meses cambiamos de origen.
Es parte de nuestra forma de trabajar el café: respetar los ciclos, probar nuevas regiones y mantener la taza en movimiento.
Pero esta temporada es distinta.
Es la primera vez que tostamos café de la Sierra Mariscal, Chiapas.
Y eso nos emociona.
Una región viva
La Sierra Mariscal es un territorio donde el café convive con áreas de conservación de flora y fauna.
Aquí la producción no está separada del entorno: se cultiva con respeto, entendiendo que el equilibrio natural también se traduce en equilibrio en taza.
En la Finca Santa Rosa El Placer, Gustavo González trabaja variedades Bourbon y Typica a una altura de 1,300–1,500 msnm, cuidando cada etapa del proceso.
El trabajo detrás de la taza
Este lote pasa por dos fermentaciones controladas de entre 12 y 18 horas:
primero con la cereza entera en agua, y después con el mucílago.
Posteriormente se lava y se seca en camas africanas a media sombra, permitiendo que el grano encuentre estabilidad y exprese su perfil con claridad.
No es un proceso acelerado.
Es un proceso intencional.
¿Cómo sabe?
Tostado medio, este café abre con chocolate, se mueve hacia frutos rojos y termina con una nota de nueces que le da estructura y redondez.
Es balanceado, profundo y con capas que se descubren mejor en métodos como Kalita o V60, donde su claridad se aprecia más.
Una temporada, una oportunidad
Nuestra rotación bimestral significa que cada origen tiene su momento.
Y esta vez, es el turno de una región que nunca antes había pasado por nuestro tostador.
La Sierra Mariscal no es solo un nuevo café en el menú.
Es una nueva historia en nuestra mesa.
Ya disponible en tienda y en presentación para casa o mayoreo.
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Una región viva
La Sierra Mariscal es un territorio donde el café convive con áreas de conservación de flora y fauna.
Aquí la producción no está separada del entorno: se cultiva con respeto, entendiendo que el equilibrio natural también se traduce en equilibrio en taza.
En la Finca Santa Rosa El Placer, Gustavo González trabaja variedades Bourbon y Typica a una altura de 1,300–1,500 msnm, cuidando cada etapa del proceso.


